ANSIEDAD GENERALIZADA

18.06.2018

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por la preocupación repetida acerca de la probabilidad de ocurrencia de catástrofes cotidianas. La actividad cognitiva está tremendamente acelerada y descontrolada, literalmente la persona no sabe cómo dejar de preocuparse. El nivel se sufrimiento es constante. Muchas de las conductas de control son cognitivas y así, su evaluación y consiguiente manejo se hacen especialmente complicados.

Lo que define la ansiedad generalizada es la preocupación, la preocupación excesiva. Todo el mundo se preocupa por razones muy parecidas: la salud de los seres queridos, el trabajo, las finanzas, la propia salud o la relación con los demás. En la ansiedad generalizada estas preocupaciones cotidianas se desorbitan, se vuelven incontrolables.

Las personas con ansiedad generalizada describen su problema como que no pueden dejar de preocuparse, no pueden parar sus pensamientos sobre que las cosas pueden ir mal. Cada vez que aparece una preocupación, la persona busca mentalmente una solución. Pero la solución a su vez provoca una nueva preocupación que se intenta neutralizar con otra solución. Y así se entra en un proceso rumiativo que parece no tener fin.

Para complicar más todavía la situación, aparece otra clase de pensamientos: preocupaciones sobre las preocupaciones. En cada caso es distinto, pero después de un tiempo sintiendo estas preocupaciones constantemente, la persona empieza a preocuparse sobre su preocupación. Se cree que todo ese proceso no es normal, que uno está enfermo o sufre algún tipo de extraño trastorno psicológico, y que acabará sufriendo un colapso nervioso, volviéndose loco, o que como resultado de sufrir ansiedad tanto tiempo, acabará sufriendo un colapso nervioso, volviéndose loco, o que como resultado de sufrir ansiedad tanto tiempo, acabará dañándose físicamente. A partir de ese momento, la autofocalización se centra en la propia preocupación, y en cuanto se detecta se intenta evitar a toda costa.

La ansiedad entendida como reacción fisiológica, suele ser moderada pero continua. Las alteraciones del sueño son muy corrientes. Meterse en la cama y tardar mucho tiempo en dormirse o tener un sueño ligero, poco reparador y con muchos despertares a lo largo de la noche. El dolor de cabeza y de espalda como resultado de la tensión muscular sostenida también es una sensación habitual. O notar molestias en el aparato digestivo. Por otra parte, en momentos puntuales la ansiedad puede subir más y volverse intensa: taquicardia, ahogo, temblores o piernas débiles.

Sevilla, J. y Pastor, C., (2017) Tratamiento Psicológico de la Hipocondría y la Ansiedad Generalizada, Valencia, España: Publicaciones del Centro de Terapia de Conducta.

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